El teatro de Hemoficción busca identidad mediante la imbricación de drama y comedia: lo que mueve a risa es llanto ahíto de júbilo para los protagonistas y viceversa, cuando los actores ríen el público se vuelca en lágrimas cargadas de deseos festivos. La Hemoficción busca hacer arte que augure la individuación, proceso que se alarga durante infinidad de momentos sujetos como mariposas por el alfiler que punza y provoca la depuración del alma. Camino que conduce a un lugar interno y definido, mi sitio, territorio perfecto donde crece la flor de oro. El propio espacio del creador y del espectador, tan extraño como el ser mismo.