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Rica y compleja obra que nos permite ver la obsesión demencial de un hombre-niño que mira en su delirio alcoholico a una pareja de borrachos rufianes jugar al futbol con la cabeza de un señor, eso detona en su interior y crea serios problemas de adaptación a las estructuras, a las exigencias y normas de una sociedad a todas luces artrítica y anquilosada; mientras Jorge intenta explicarse su propia existencia recapitulando su vida se ve presa del juego delirante que termina por dominarlo y exponer no solo su asfixiante obsesion sino el entorno de engaños y mentiras al cual pertenece y del que no se puede deshacer. ¿En donde queda el sentido de la vida? ¿A dónde nos conduce el juego de mentiras? Desde allí, explora y se cuestiona, nos lleva a un viaje alucinante que lo rebasa, sus cabezas lo pasman, lo hacen ser otro y ser él mismo, huir de sí mismo y volver a sí. El juego es su peor tortura. Jorge se ve permeado por la realidad y termina exponiéndose con toda su humanidad, allí se revelan los tejidos sociales y familiares que permiten que “la maquinaria funcione” y salen a relucir heridas, sinsabores convenios siniestros y verdades en un juego exquisito, cargado de humor, de matices, tonos y situaciones que nos hacen cómplices y nos involucran como si fuese nuestra propia historia la que esta en juego. Una obra que atisba profundidades terribles. ¿Cómo acomodarse en la incomodidad, luego de destapar la cloaca? ¿Cómo sobrevivir a la conciencia?
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