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Chole busca desesperadamente liberarse de las enseñanzas de su madre, casándose. Se aviva el terror de ser abandonada por el esposo, crece el miedo a lo pecaminoso (el placer es malo, lo que se siente es demoníaco y prohibido). Cae en un vertiginoso abismo demencial, su vida perfecta la conduce justamente al punto del que huye. Es la esposa perfecta, madre ejemplar, ama de casa feliz, solo olvida que lo hace a costa de si misma. Nada mitiga su angustia. Mata a su esposo por temor a ser abandonada y descubre luego que el problema no recae en él. El esposo no entiende nada. –“Ella adoraba limpiarle los zapatos”. La madre muerta celebra en su hija lo que ella no pudo hacer en vida. El padre macho ronda como fantasma, nunca logró liberarse del todo. Se iba con su amante pero regresaba pagando culpas. Chole, al hacer conciencia del sinsentido de su existencia decide colgarse. La muerte macha, muerte charra, ronda por ese hogar perfecto lamiéndose los bigotes ya que pronto reventará la bomba de tiempo y degustará un crimen digno de ser cultivado y narrado por ella misma. |
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